martes, 21 de abril de 2015

Aquí os dejo el cap 7
CAPITULO VII

-Oye no te puedes pasar la mayoría del tiempo aquí aislada yo me preocupo por ti.
-¿Tu? - Pregunto mirándole fijamente a los ojos.
-No, bueno, es decir, Damien – Aparta los ojos y por primera vez no mantiene tanto tiempo la mirada como de costumbre, sino, que retira la cabeza a un lado y como avergonzado por lo que ha dicho cambia de tema.
-Y esas cosas que te he visto puestas antes, ¿qué eran?
-Te habrás confundido habría sido alguna rama – Con esas palabras volvemos a los momentos incómodos de siempre, en los que el no me aparta la mirada de encima y yo me pongo seria y distante, salto al suelo y me intento ir corriendo cuando veo un “flashback”.
Estoy en un pequeño bosque con cuatro años y estoy encima de una rama de un árbol y mi padre esta apoyado al lado mía, estamos cantando una canción, una canción que solo había oído cantar a mi madre cuando me iba a dormir antes de meterme en un internado.
Empiezo a llorar y las palabras se me cortan en la garganta, me estoy visualizando con mi madre y mi padre cantando la canción delante de mi cama. Empiezo a llorar y me coloco las gafas rápidamente mientras salgo corriendo con lágrimas en los ojos y un terrible dolor en mi corazón, tiro mi cuaderno de apuntes al suelo en mitad de la carrera y sin darme cuenta me voy a un escondite que Damien y yo denominamos el relámpago, ya que siempre nos escondíamos allí cuando caía una tormenta de rayos, me quito las gafas y me acurruco en un rincón.

Me veo quitándome las lágrimas de la cara y abrazada a Tomas y Damien mientras en sollozos me doy cuenta de que lo mejor sería que me fuera a dormir en esos momentos. Le digo a un profesor si me puedo preparar para la cena por que me encuentro mal. Cuando me dirijo a coger mi cuaderno veo que ya no está y me acuerdo de que se me callo cuando tuve aquel flashback en mitad del patio.
-No puedo salir, las puertas están cerradas, pero cuando miré para tras mi cuaderno ya no estaba cuando corrí y me di la vuelta para recogerlo pero cambie de idea...es decir que alguien ya lo a recogido...-digo inmersa en mis pensamientos
No me puedo quitar la idea de la cabeza, pensar que alguien va a leer todas mis cosas personales, no me cabe en la cabeza y, me paso vario rato dándole vueltas de quien estaba allí cuando salí corriendo, solo visualice a tres individuos: Tomas, Michael y Samuel. Samuel quedaba descartado ya que estaba mirando a unas chicas que estaban en la puerta y además el nunca me prestaría atención lo se muy bien. Michael... Podría haber sido si no estuviera más cegato que yo, aunque hace poco se fue a hacerse unas pruebas de la vista... lo dejaré como sospechoso aunque no estoy muy segura de que fuera él. Y ahora está el. Tomas... no estoy segura de mis sentimientos hacía él y por gran parte de mí lo odio aunque nos lo pasemos muy bien solos... no el no podría ser pero por si acaso...
-Cheshire pasa algo, están esperándote abajo – De un lado de la puerta sale la cabeza traviesa de Damien, su pelo negro estaba caído hacía el lado derecho, una sonrisa se le asoma por la cara.
-Si ahora mismo voy.

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