lunes, 6 de abril de 2015

Holiiiiii!!!!!
CAPITULO V

Cuando entro en la otra sala de música la señorita esta sentada al piano esperando las partituras de la canción, yo tímidamente se las doy, después de unos momentos de preocupación me da la partitura de la guitarra, yo la miro fijamente y ella intimidatoria mente. Al final llena de miedo y escalofríos me siento junto con la guitarra.
Tras tocar la canción desaparezco por la puerta y me voy corriendo a mi pasillo en el cual me cambio y me pongo la ropa de deporte. Unos pantalones azules cortos, tan cortos que los podría utilizar de ropa interior, se podría decir que son como los de japón o, al menos, eso me parece a mí, y una camisa blanca con el símbolo del colegio a un lado de la manga derecha, es una espada atravesando una rosa que ha crecido alrededor de un libro.
Salgo corriendo y nuevamente me deslizo por la barandilla haciendo que la camiseta se me salga de los pantalones, no le presto atención a ese pequeño detalle hasta que llego al suelo donde me esta esperando Damien, la prima de Tomas.
-Hola desliza barandilla.
-Hola platanito.
Nos reímos y nos vamos corriendo hacía el patio donde todos nos están esperando.
-Bien señoritas ya que habéis llegado tarde...por que no, nos haceís unas ruedas junto con algunas acrobacias.
Nos miramos y empezamos a hacer la rueda hasta llegar a dos anillas colgadas de una barra de metal negra un poco descolorida, paramos a tres metros el suficiente espacio para que cada una agarre una anilla de una voltereta y torpemente juntemos nuestros pies hasta que no aguantamos más y Damien y yo caemos al suelo destrozadas, empiezo a pegar golpes en el suelo rendida hasta que Damien se retira de encima mía y yo puedo respirar fuertemente una bocanada de aire.
Miro para arriba y veo una mano extendida, y, tristemente esas manos están unidas a el cuerpo de Tomas, el cual me mira serio con una mano extendida mientras que con la otra levanta a su prima, yo la agarro a regañadientes y me levanto.
-Gracias primo – y me da un pisotón en el pie fuertemente.
-Gracias – digo intentando no echarme encima de Damien.
El me mira fijamente y me doy cuenta de que no me ha soltado de la mano y que poco a poco se me va cortando la circulación, yo la sacudo y me libro de sus zarpas de niño. Nos miramos fijamente en forma de reto y luego yo imito a Damien cuando aparta la cabeza de sopetón cuando no quiere hablar más con la mirada o al menos eso me dice aveces.

No hay comentarios:

Publicar un comentario